Política cero
Jairo Calixto Albarrán
2009-09-03•Al Frente

Nomás faltó la pasarela teibolera para que aquello semejara el certamen Señorita México. En vez de esperarse a que los diputados lo dejaran entrar al Palacio Legislativo, Calderón se fue a Palacio de Hierro de shopping para organizarse su festín como bien se lo merece después de tres años de aguantar a toda la bola de resentidos, metomentodo, márgaros y malagradecidos que se declaran opinión pública. "Gentuza" que no sabe valorar los sacrificios de la administración calderónica que fue arrastrada por la crisis económica yanqui, la influenza porcina y la desproporcionada distribución de los astros según Fox, y condenada a hacer sólo lo posible e incapacitada para hacer lo necesario.

Ahí tenemos, por ejemplo, a Chucho Ortega anunciando que está más que listo para resolver las diferencias en lo oscurito. Y seguramente por ahí también se colará Juanito, ahora que todos sus apóstoles se convirtieron en sus apóstatas y ya comienzan a negarlo más de tres veces. ¿Acaso Juanito terminará abducido por Acción Nacional en calidad de secretario particular de Germy Martínez? ¡Santos telenovelones, Batman!
Como quiera que sea, y aceptando sin conceder, todo indica que después del encendido discurso calderónico donde se llama al diálogo, al trabajo en equipo y al compromiso patriótico, todos quedamos no sólo satisfechos y emocionados, sino dotados de lo que Gomezpún describió con inspiración poética al reconocer con López-Dóriga que: “Tengo el corazón abierto a la esperanza”. ¡Ay, Jalisco, no te rajes! ¡Es el poeta del Palacio de Covián! Su talento sólo puede ser comparado con la del perdóname si te digo @Astro_José, el talentoso bardo de la astronáutica y el hiperespacio.