miércoles, 10 de marzo de 2010

El hermano de Javier Lozano, traficante de influencias



Jesusa Cervantes
PROCESO 1740. Marzo, 2010

MÉXICO, D.F., 9 de marzo (Proceso).- El presidente Felipe Calderón y su gabinete, incluido Petróleos Mexicanos, tuvieron conocimiento de un proceso para registrar la marca “Pemex” en Estados Unidos y Canadá, pero no hicieron nada para impedirlo. Aun más, Gerardo Lozano, hermano del secretario del Trabajo, trabajaba para la paraestatal y al mismo tiempo para Intermix –la empresa de Islas Caimán que se adueñó del trademark–, a la que habría beneficiado con información confidencial del gobierno mexicano.

El 2 de diciembre de 2000, un día después de que el Partido Acción Nacional asumió el poder en el gobierno federal, la empresa de Gerardo Lozano Alarcón, hermano del actual secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, empezó a trabajar para Petróleos Mexicanos (Pemex) por un periodo de cuatro años. Luego, el segundo gobierno panista convino nuevos servicios y le adjudicó de manera directa otros contratos, por lo menos en 2007 y 2008.

A los dos meses de haber reiniciado su relación comercial con la administración de Felipe Calderón a través de Petróleos Mexicanos, en junio de 2007, la empresa de Lozano Alarcón negoció con una compañía establecida en Islas Caimán para disputarle a la paraestatal su derecho de comercializar la marca “Pemex” en Estados Unidos. Y se la ganó.

El propio vocero de Intermix, la empresa que le arrebató a Pemex el uso de marca, sospecha que el hermano del secretario del Trabajo pudo haber traficado con información para lograr el registro de la marca “Pemex”.

Durante ese periodo, el despacho de Gerardo Lozano Alarcón trabajaba para Pemex y para Intermix, con la que entabló juicio contra la paraestatal.

Intermix es una empresa privada envuelta en la opacidad: se desconoce quiénes son los propietarios y qué negocios hace, toda vez que está constituida en uno de los paraísos fiscales del Caribe más recurridos por quienes pretenden no rendir cuentas en forma transparente.

Socios ocultos

Gerardo Lozano Alarcón y Eduardo Gallástegui Armella formaron el despacho Gallástegui y Lozano, A.C., en 1985, con el objeto de prestar “servicios profesionales que requieran un título de licenciado en derecho, pero sin limitarse a ello”.

En 1989, el despacho se asoció con el bufete estadunidense Holland & Knight (H&K) y se constituyeron como una nueva empresa: Holland & Knight-Gallástegui y Lozano, S.C., que ha firmado contratos con las oficinas corporativas de Pemex y con una de sus filiales: PMI Comercio Internacional, S.A. de C.V., encargada de las importaciones y exportaciones de crudo y derivados de Pemex, o lo que es lo mismo, es el brazo comercial de la paraestatal ante el resto del mundo.

El 15 de septiembre de 2009, Intermix, S.A., Corporation Cayman Islands ganó a Petróleos Mexicanos el derecho a comercializar la marca “Pemex” en Estados Unidos.

Intermix inició el proceso de registro de la marca “Pemex” el 14 de agosto de 2007. Apenas dos meses antes, el 6 de junio, Holland & Knight-Gallástegui y Lozano, S.C., había recibido el contrato CIM-DA-078/07 de PMI, por adjudicación directa, con el objeto de prestar “servicios profesionales de asesoría jurídica en materia laboral, mercantil, civil y administrativa”.

Lozano y Pemex

En entrevista con la reportera Dayna Meré del diario Reforma, Gerardo Lozano aceptó su vínculo con Intermix.

“Nos encontramos a través de internet que un señor Scott Petersen, que es socio de la oficina de Holland & Knight en Chicago, fue quien presentó un registro de la marca ‘Pemex’ en Estados Unidos, en representación de una empresa que se llama Intermix.

“Yo no sabía absolutamente nada, es decir, esto fue una solicitud que se presentó por parte del despacho en Chicago sin mi consentimiento”, aseguró el hermano del secretario del Trabajo.

Sin embargo, el socio de Gerardo Lozano Alarcón en México, Eduardo Gallástegui, estaba al tanto de todo, como lo demuestra un par de correos electrónicos entre el citado Petersen Scott y el hermano de Eduardo, Benjamín Gallástegui, del que Proceso tiene copias.

En el primero, enviado por Benjamín a Scott el 11 de diciembre de 2009, se lee: “Es extremadamente urgente que hables con Eduardo Gallástegui en relación con el registro de la marca ‘Pemex’ a nombre de la compañía llamada Intermix (Jim Rosen). Desde que esto empezó estamos teniendo enormes problemas de nuestra firma con el gobierno de México”. El mensaje incluye los números telefónicos de la oficina y del celular de Eduardo Gallástegui.

En su respuesta, Scott le aclara a Benjamín Gallástegui que Pemex presentó el 29 de marzo de 2004, ante la oficina de registros de Estados Unidos, su “intento de usar” la marca, y le subraya: “Es interesante, el abogado de Petróleos Mexicanos presentó una declaración para abandonar esa solicitud (no sé por qué). Desde entonces (2005), Petróleos Mexicanos ha mantenido silencio relativo a esa marca”.

Después le relata el proceso que siguió Intermix para obtener la marca, y le aclara que ya la han ganado. Según Scott, cuando H&K inició el proceso para Intermix se verificó que no hubiera conflicto de interés: “Como te dije, desde que este cliente empezó a interesarse en la marca, hemos conducido una búsqueda para estar seguros de que no había conflicto. Hasta ahora ‘Pemex’, ‘Petróleos Mexicanos’ o ‘PMI’ no son clientes de Holland & Knight (basado en mi búsqueda). Saludos, Scott”.

Por lo visto, Scott buscó mal. Según la “lista de proveedores” de la Dirección Corporativa de Administración de Pemex, Holland & Knight-Gallástegui y Lozano, S.C., se adjudicó un contrato por 2 millones 290 mil 800 pesos, vigente del 2 de diciembre de 2000 al 2 de diciembre de 2004.

También de manera directa, PMI le adjudicó a ese despacho el contrato CIM-DA-078/07, por un monto de 200 mil pesos, por el periodo del 6 de junio al 21 de diciembre de 2007.

Al año siguiente, la misma PMI le otorgó el contrato CIM-DA-112/08 por otros 200 mil pesos, con vigencia del 14 de octubre al 31 de diciembre de 2008.

Las omisiones

En una comparecencia en el Senado de la República, en diciembre pasado, el director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, aseguró que desde 2006 “al menos tratamos de registrar nuestras marcas” en todos los países en los que opera la paraestatal, “y lo que estamos haciendo son todas las acciones pertinentes para evitar el registro de nuestra marca por un tercero en Estados Unidos para su uso comercial”.

Lo que Suárez Coppel no dijo a los senadores es que desde hacía tres meses Intermix ya tenía en su poder el trademark o marca registrada de “Pemex” en Estados Unidos, que le garantiza la exclusividad para comercializar productos bajo la marca “Pemex”.

Hasta hoy, según los archivos públicos de la United Status Patent and Trademark Office, el gobierno mexicano no ha reactivado el proceso para recuperar la marca.

El director de Pemex tampoco comentó que la marca ya se había perdido también en Canadá y hasta en la República Eslovaca.

En su comparecencia ante los senadores, Suárez Coppel justificó la omisión de la paraestatal de no registrar la marca “Pemex” en Estados Unidos “porque nos lo impide la legislación” de ese país, que obliga a declarar una “intención de uso de la marca” para poder registrarla.

“No tenemos una intención de uso porque no tenemos ningún plan de hacer franquicias Pemex en Estados Unidos; no está en nuestro plan de negocios y no vemos una lógica comercial inmediata (…) Si no registramos la marca es porque nos lo impide la legislación ahí”, explicó a los legisladores.

El alegato del director de Pemex no es del todo cierto, de acuerdo con el abogado Rafael Jiménez Camacho, integrante del despacho Jiménez & Asociados, especializado en el registro de marcas: el gobierno mexicano pudo haber iniciado un proceso de “registro de protección” a pesar de no contar con la intención de utilizarla comercialmente.

En cualquier caso, el gobierno mexicano no se puede decir “sorprendido”, declara a Proceso Jimi Rosen, vocero de Intermix y operador de la posible venta de franquicias Pemex a varias compañías internacionales, a través de Group Rosen Investmen Advisor.

Él mismo envió varios correos electrónicos a Felipe Calderón, a su gabinete, al gabinete ampliado y a diputados y senadores de todos los partidos políticos, avisándoles del proceso de registro iniciado por Intermix.

Ahora el gobierno mexicano “tiene un gran problema”, considera, porque el despacho de Gerardo Lozano Alarcón trabaja tanto para Intermix como para Pemex.

Ambos despachos, H&K y Group Rosen, fueron contratados por Intermix; el primero para el proceso de registro; el segundo, para buscar clientes a los cuales venderles franquicias para el comercio de productos marca “Pemex” en Estados Unidos.

“Cuando Rosen contrató a H&K, mis abogados checaron que no tuviera como cliente al gobierno; me representaron a mí e Intermix. Gerardo Lozano Alarcón nunca puso en su récord que representó a Petróleos Mexicanos y pienso que ese es el problema. Tienen un gran problema y por eso el presidente (Calderón) no habla del tema, todos están callados. Esto no fue una sorpresa”, sostiene Jimi Rosen.

El vocero de Intermix se pregunta por qué Gerardo Lozano, “siendo el principal directivo”, nunca declaró que Pemex era su cliente. “Yo pienso (que es) porque su hermano (Javier Lozano) le está dando información, pero es sólo una suposición”.

Lo cierto es que un mes después de que el despacho del hermano del secretario del Trabajo fuera recontratado en 2007 para brindar servicios a Pemex, se puso a las órdenes de Intermix para pelearle a la paraestatal el derecho a comercializar en Estados Unidos desde barriles de crudo hasta un litro de lubricante... marca “Pemex”.

Competidor silencioso

El abogado Rafael Giménez Camacho, propietario de una de las firmas más reconocidas en el registro de propiedad industrial e intelectual en el país, no encuentra motivos para que el gobierno mexicano abandonara el proceso de registro de la marca “Pemex” en Estados Unidos.

En entrevista, subraya que no sólo era cuestión de un negocio “sumamente rentable”: el área jurídica de Petróleos Mexicanos está obligada a registrar la marca en todo el mundo “para evitar que alguien más pueda hacer uso de mi prestigio y de mi calidad en el mercado”, asegura.

A cinco meses de haberse perdido la marca, Giménez se pregunta por qué el gobierno mexicano no ha realizado trámite alguno para recuperarla: “Cayó en omisión… y es su responsabilidad, por ser una empresa del Estado”.

Más grave aún es que Intermix, la empresa que ahora tiene en su poder la marca y pretende vender franquicias (se dice que por un millón de dólares), está constituida en un paraíso fiscal en Islas Caimán.

–¿Puede ser lavado de dinero?

–No necesariamente. Lo que sabemos es que seguramente constituyeron la empresa en Islas Caimán para que nadie supiera quiénes son las cabezas que están detrás y cuál es su verdadera intención.

Proceso contactó al vocero de Intermix, Jimi Rosen, para saber quién desplazó a Pemex del mercado estadunidense.

Contratado para vender franquicias de la marca en Estados Unidos y Canadá a compañías petroleras, Rosen dice que la empresa tiene una antigüedad de cuando menos 10 años, pero desconoce por qué se constituyó en un paraíso fiscal.

Cuestionado sobre la identidad de los propietarios de Intermix, Rosen se disculpa por no poder revelar los nombres.

“Intermix es una compañía muy callada, no tiene página web. Son buena gente, no son narcotraficantes y no está inmiscuido ningún funcionario o exfuncionario del gobierno mexicano. Es una compañía privada y creo que muy pronto va a poner gasolineras, pero no va a dar la imagen de que tiene las instalaciones de Pemex en México”, afirma.

Su propia relación con la empresa “es muy simple”, dice Rosen: “Intermix hace negocios, tiene muchos otros negocios, y me contrataron para poner las franquicias. Lo hicieron porque tengo conexiones, tengo amigos y estoy muy enterado, porque soy un buscador de negocios y tengo una larga experiencia en México”.

Jimi Rosen es un operador financiero, amigo cercano de Roberto Madrazo Pintado. Entre sus clientes cuenta a una compañía petrolera de Arabia Saudita que pretendió comprar crudo a Pemex durante el sexenio de Vicente Fox. “En ese tiempo conocí a Bernardo de la Garza (actual director comercial de crudo en PMI) y a Julio Camelo (director corporativo de administración de Pemex el sexenio pasado). No quiero hablar mal de Fox, pero piensa en blanco y negro: cuando se enteró de mi cercanía con Madrazo, se deshizo el trato con mi cliente de Arabia Saudita y se perdió mucho dinero”.

Aclara que ni él ni Intermix quieren tener mala relación con el gobierno mexicano. “Pemex abandonó la marca en Estados Unidos y Canadá. Los dueños de Intermix tuvieron la visión de hacer negocio y por eso se registró, porque es un muy buen negocio. Por eso me hablaron a mí, y ya estoy en contacto con otras compañías de otros países”.

Tan sólo para dar una idea de la importancia de registrar Pemex como marca, Jimi Rosen revela que el plan de negocios de Intermix para “Pemex marca” consta de 173 páginas.

Rosen dice que él ha estado disponible por si el gobierno mexicano quiere hacer negocios, “pero esa no es la intención de Intermix”.

Insiste en que ni el gobierno mexicano ni el propio Felipe Calderón se pueden decir engañados, pues él mismo les detalló por correo electrónico la pretensión del registro.

“El gobierno de México ya perdió la marca; Intermix la tiene, y será por mucho tiempo”, sostiene.

Pero el abogado Rafael Giménez Camacho no piensa igual. Si el gobierno mexicano quiere, podría recuperar la marca “Pemex” a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que establece derechos recíprocos para las marcas notoriamente famosas en cada uno de los países firmantes.

“Se puede declarar que es una marca notoriamente famosa, tienen las pruebas. El punto es que el gobierno se decida ir a los tribunales y solicitar la nulidad; hay todas las posibilidades de que México gane”, dice.

Sin embargo, advierte, el tiempo apremia y cada retraso para interponer la controversia es tiempo que juega a favor de quien ya tiene la marca en su poder.

Pero esta pérdida de marca no sólo ocurrió en Estados Unidos: el gobierno mexicano también perdió su derecho a comercializar sus productos en Canadá bajo la marca “Pemex”, luego de que Intermix también solicitó el registro en aquel país el 17 de agosto de 2007 y lo ganó el 4 de marzo de 2009.

Hasta en la República Eslovaca, una empresa realizó el trámite y desde el 10 de diciembre de 2004 es la única que puede vender productos marca “Pemex” en ese país de Europa del Este.

Reportaje publicado en la edición 1740 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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