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jueves, 23 de septiembre de 2010

Cardenales Íñiguez y Rivera, incurrieron en discriminación, concluye Conapred



PROCESO
La redacción

MÉXICO, D.F., 23 de septiembre (apro).- El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) concluyó que los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval Iñiguez, así como el vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, emitieron expresiones discriminatorias en contra de la comunidad gay.
Luego de revisar los expedientes de queja que se abrieron contra de los arzobispos primados de México y de Guadalajara, por sus dichos emitidos después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avalara la reforma que autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobada en el Distrito Federal.
En sus conclusiones, el Conapred consideró que las expresiones de los jerarcas religiosos “pueden promover la homofobia y repercutir en el ejercicio de derechos y libertades en condición de igualdad”, como lo señala el artículo 9, fracción XV, de la Ley Federal para Prevenir y Erradicar la Discriminación.
En comunicado, el Consejo destacó que respecto que el cardenal Norberto Rivera Carrera y del sacerdote Hugo Valdemar, rechazaron participar en el proceso de conciliación previsto en la ley contra la discriminación.
El Conapred explicó que en esa respuesta se argumentó su derecho al ejercicio de la libertad de expresión, de la libertad religiosa, y su perspectiva de no haber violado el derecho a la no discriminación.
No obstante, aceptaron tener un diálogo con autoridades del Conapred. El cardenal Juan Sandoval Iñiguez no respondió a los exhortos del Conapred.
El Consejo expresó su preocupación por todo tipo de manifestaciones contrarias a la dignidad de las personas, así como por la falta de respuesta a los procesos establecidos en la legislación vigente. Ambas, dijo, "son conductas que afectan la posibilidad de una sociedad plenamente democrática, incluyente y justa".
Asimismo, reconoció el derecho de las iglesias a expresar ante la opinión pública sus puntos de vista sobre los asuntos que interesan a toda la sociedad, como es el caso de los matrimonios entre personas del mismo sexo y la posibilidad de que puedan adoptar; pero también se refirió al "límite legal" que tiene el ejercicio de la libertad de expresión con respecto a los derechos de terceros, establecido en el artículo 6 constitucional, “por lo cual no se pueden justificar expresiones que atenten contra la dignidad de las personas".
Consideró que la defensa de la igualdad y de la dignidad de todas las personas no sólo es el centro de las democracias constitucionales, sino también parte fundamental de la doctrina de muchas religiones.
“La propia iglesia católica lo expresa en la carta a los obispos sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, emitida por la congregación de la doctrina de la fe", dijo el organismo. Además, refirió que el catecismo de la Iglesia señala que las personas homosexuales "deben ser acogidas con respeto”, y recomienda evitar “todo signo de discriminación injusta".

COMENTARIO: ¿Y las sanciones a este trío de curas?

martes, 30 de marzo de 2010

Monumento a la hipocresía



Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
30 de marzo de 2010
El Universal

Ya no sé que me provoca más náuseas, la larga y maloliente lista de perversiones y abusos de Marcial Maciel o la cínica dizque petición de perdón que en defensa de su fundador acaban de hacer los Legionarios de Cristo.
El texto es una suma de mentiras, sofismas, interpretaciones y manipulaciones tan torcidas como la mente criminal del que siguen llamando padre. Dicen que les llevó tiempo “asimilar esos hechos de su vida” porque esperaban que las acusaciones “fueran falsas e infundadas, pues no correspondían a la experiencia que teníamos de su persona y de su obra”; acusaciones en las que “se incluían actos de abuso sexual a seminaristas menores”.

Por supuesto que se tardaron, más de medio siglo, porque desde entonces datan las primeras denuncias contra las trapacerías de Maciel. Luego insisten en justificar esas aberraciones, una vez más por “la obra” ¿Cuál obra? Dónde están la caridad, el bien común, el consuelo a los pobres y los enfermos, la defensa de los más débiles. Hay que decirlo con todas sus letras: “la obra” de Marcial Maciel es una gran empresa comercial que ha sido muy productiva para El Vaticano que, por la misma razón, ha encubierto el pudrimiento interno de los Legionarios de Cristo. No hay, pues, en “la obra” nada inspirado en los principios cristianos de entrega a los semejantes. Por el contrario, los semejantes le eran entregados a Maciel para que abusara de ellos; no sólo de los seminaristas menores sino aun de niños, incluso los que procreó con ese propósito. El se fabricó sus coartadas perfectas: seminarios, universidades, escuelas y sus propias familias —porque fueron varias— para disponer de un hato permanente de víctimas que satisficieran los instintos perversos que lo marcaron toda su vida ¿Exagerado hablar de un hato? Qué va. El se hacía acompañar por alumnos e hijos para cruzar medio mundo en viajes exclusivísimos y carísimos para practicar la zoofilia en destinos exóticos. Le excitaban igual hombres que animales. Y eso era un secreto a voces al interior del llamado Regnum Christi. Por eso irrita que el actual director, Álvaro Corcuera y la plana mayor de los Legionarios hablen de “acciones reprobables” en contra de varias personas. No. Un acto reprobable es pasarse un alto; o equivocarse en un programa escolar. Lo que Marcial Maciel perpetraba no era reprobable, era abominable.

Casi tanto como expresar “nuestro dolor y pesar a todas y cada una de las personas que hayan sido dañadas por las acciones de nuestro fundador… y del sufrimiento que este escándalo ha causado a la Iglesia”. Así que, ahora resulta que es el escándalo —causado por los medios, obvio— el mal mayor y no los actos deleznables de Maciel los motivos de vergüenza y contrición.

Hay, además, en el comunicado una falaz visión de distancia temporal y aislamiento. Como si estos crímenes hubieran ocurrido hace demasiado tiempo y como si se hubiesen limitado a un ámbito cerrado y aislado intramuros. No es así. Hay muchos legionarios pederastas de tercera generación que —como en el Instituto Cumbres— también asimilaron esas enseñanzas infames de su padre. Tampoco pueden invocar a Cristo para que repare el daño. A Cristo lo han traicionado. Por eso, la justicia tiene que ser terrenal y la PGR —tan buena para perseguir mujeres indígenas— tendría que estar indagando sobre la integridad de los niños y jóvenes a cargo de estos impostores llamados Legionarios de Cristo. Y los que resulten responsables ser juzgados y sentenciados como debió haberlo sido Marcial Maciel. Como un delincuente. Como un criminal.

Sí, tiene razón Virgilio Caballero, el comunicado es todo un monumento a la hipocresía. Y es que, como dice la irreverente cantante Sinead O’Connor, los curas pederastas actúan como si Dios no viera.

miércoles, 20 de enero de 2010

El cardenal y Dios contra el orden social



Bernardo Barranco V.
La Jornada. Miércoles 20 de enero de 2010

Principalmente por la actitud y forma, el cardenal Norberto Rivera aparece como un actor teocrático que intenta someter la racionalidad política y jurídica del país a los principios religiosos.

Cuando Rivera afirma la supremacía de la ley divina sobre el orden secular realmente existente se coloca como un ayatola de la intransigencia religiosa y de certezas absolutas, de tal suerte que la discusión sobre los matrimonios gays y las adopciones, punto central del debate, en momentos ha pasado a segundo plano. El acto comunicativo del cardenal cancela la discusión de un tema álgido para dar lugar a los reproches, las descalificaciones, las amenazas y los chantajes entre los diversos actores involucrados. Las declaraciones y los posicionamientos acostumbrados, a manera de ritual litúrgico, han mostrado la falta de conceptualización y la pobreza argumentativa de los diferentes protagonistas.

Ahora, lo que flota en el ánimo de la discusión es la búsqueda de fórmulas que permitan la convivencia entre la religión y la política. Dicho de otra manera: si los principios católicos y la política parecieran ser irreconciliables, más bien lo importante a saber es si la democracia podrá ser compatible y coexistir con una religión que ambiciona dirigir la política y a la clase política, como en la Edad Media o en los actuales integrismos islámicos. O, por el contrario, concediendo la óptica del cardenal, cómo podrá prevalecer la cultura católica si la política y cultura modernas intentan manipular o subordinar lo religioso, como sucedió en las experiencias comunistas o las dictaduras sudamericanas que demolían todo en nombre de una sociedad occidental y cristiana, es decir, se apropiaron de lo religioso para justificar la represión.

El Estado laico permite a cualquier iglesia defender y sostener hasta con pasión sus posturas; sin embargo, el Estado laico no puede resistir ni tolerar la amenaza ni la deconstrucción de sus fundamentos basados en el respeto a la pluralidad, en la tolerancia y la equidad, especialmente ante las minorías.

El Estado laico supone el respeto a los principios y fundamentos, que le permite regular la convivencia pacífica de las diversidades. En la antigüedad y en la Edad Media los ordenamientos religiosos eran el sustento básico de las normas de la sociedad; de ahí que los códigos éticos y las nociones cardinales de la moral eran claramente confesionales. La identidad societaria era esencialmente religiosa; el carácter divino de las leyes, además de hacerlas irrefutables, las volvía obligatorias tanto para el individuo como para la comunidad; su cumplimiento convierte al sujeto en virtuoso merecedor de premios o, por el contrario, de castigos. Con el advenimiento de la modernidad, la razón instrumental establece diferenciaciones, y una de las características notables de esta modernidad es que rechaza a Dios como jefe de Estado.

En cada sexenio, el cardenal ha desatado altercados y tormentas por sus posturas de rechazo al orden social establecido. Recordemos: en tiempos de Zedillo, con apenas un año en la arquidiócesis, Rivera reivindicó en una homilía inflamada, el 20 de octubre de 1997, la acción política de la Iglesia católica e incluso llamó a la desobediencia civil.

Oficiosamente fue apercibido tímidamente por la Subsecretaría de Asuntos Religiosos, encabezada por Rafael Rodríguez Barrera en ese entonces. El gobierno amagó a la arquidiócesis con retirarle su registro como asociación religiosa. Esa actitud hizo que el clero católico cerrara filas en torno del arzobispo, recibiendo el apoyo de diferentes voces democráticas y fuerzas políticas, entre ellas las del PRD con Cuauhtémoc Cárdenas, pidiendo al gobierno mayor tolerancia y mayor libertad de expresión para las iglesias.

El segundo caso de posicionamiento agresivo fue en octubre de 2005, en el gobierno de Vicente Fox, en torno a la eutanasia. El cardenal nuevamente propuso negar obediencia al gobierno y al orden legal constituido; aquí sorpresivamente recibió el apoyo del entonces secretario Carlos María Abascal, quien se detentó jusnaturalista frente al derecho positivo imperante en este país desde las leyes de Reforma, postura válida para un creyente, pero cuestionable con la más alta investidura de ser el único secretario de Gobernación que avala la supremacía del derecho natural sobre el positivo. Y bajo la figura de la “objeción de conciencia” –jurídicamente inexistente en México– condescendió al llamado a la desobediencia civil propuesta por el cardenal (La Jornada, 19/10/05).

Norberto Rivera tiene genes cristeros, heredados de uno de sus maestros, el ultraconservador y controvertido obispo de Durango, Antonio López Aviña (1915-2004), quien soñaba construir una república católica sustentada por movimientos socialcristianos tipo falanges franquistas. Ése es quizás el modelo que Rivera evoca imprudentemente atrayendo las posturas de las gestas cristeras que llegan a cimbrar peligrosamente el sistema político mexicano. Rivera Carrera obliga a muchos obispos, ya en el ojo de tormentas, a posicionarse a su lado probablemente sin estar del todo de acuerdo en las formas ni procedimientos de confrontación directa y ruda.

A diferencia del torbellino de 2007 en torno al aborto, en el que prácticamente el cardenal se quedó solo, ahora ha aprovechado que un sector significativo de la sociedad mexicana no está en favor de los matrimonios gays y rechaza fundamentalmente el tema de la adopción. El cardenal ha logrado movilizar y agrupar a los sectores más conservadores del PAN, encabezados por su presidente César Nava, señalado por Luis Paredes en su libro Los secretos del Yunque como uno de sus más prominentes activistas; igualmente el cardenal ha contado con el sustento de diversas agrupaciones evangélicas.

Más allá del desenlace para revertir la reforma aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal quedan preguntas entre los creyentes en un contexto secular: ¿el Estado laico puede tener una ética política sin un fundamento espiritual ni de trascendencia? O, dicho de otro modo, ¿el Estado puede ser legítimo al poseer una moral laica que prescinda de Dios?

La homosexualidad es una desviación y falta moral, dice la CEM



“Dominen sus pasiones”, demanda la Iglesia a gays
Rechazan arzobispos que se “satanice” a ese sector de la población


Carolina Gómez Mena y Claudia Herrera
La Jornada. Miércoles 20 de enero de 2010

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) llamó a quienes tienen preferencia por las personas de su mismo sexo o por los dos “a dominar sus instintos y pasiones” y señaló que el “ejercicio de la homosexualidad es una desviación y objetivamente hablando es una falta moral”, pero hizo hincapié en que “no sataniza” a los homosexuales.

Esto lo señalaron en nombre de este organismo los arzobispos Alberto Suárez Inda, de Morelia, y Guadalupe Martín Rábago, de León. Este último aclaró que los homosexuales “son personas y tienen los derechos de toda persona humana”. Agregó que “no están excluidos de la Iglesia ni excomulgados” y aprovechó también para precisar que los señalamientos hechos por la jerarquía católica sobre las bodas entre personas del mismo sexo no están fundados en la homofobia.

En la misma conferencia de prensa, Carlos Aguiar Retes, presidente de la CEM, subrayó que la Iglesia con sus críticas a las uniones gays no busca establecer un Estado confesional, pero tampoco está de acuerdo con que haya uno “antirreligioso”.

Abundó: “La Iglesia quiere un Estado laico que garantice las condiciones de libertad para todos, independientemente de las condiciones que cada uno tenga. No se trata de que el Estado laico se contraponga a las condiciones religiosas e iglesias, sino al revés, el verdadero Estado laico es aquel que favorece la relación de todos los sectores, aun los constituidos por motivos de una fe”.

Aguiar Retes consideró que la percepción de algunos sectores respecto de que la Iglesia católica transgrede el Estado laico es un “prejuicio”, porque “no lo está pretendiendo violar, lo hemos dicho, es la posición de la Iglesia en todos los países. El Concilio Vaticano II dijo que no estaba más por los estados confesionales, sino por los democráticos que tengan solidez y laicidad positiva”.

Suárez Inda, quien a fines de diciembre pasado comentó que “los perros no hacen el sexo entre dos del mismo sexo”, aseguró en que la Iglesia católica “respeta la autonomía de las realidades terrenas” y que lo que busca es que “todas las personas vivan con dignidad, tanto quienes la tengan o no”.

Luego de comentar que algunos incluso se confiesan bisexuales, el prelado dijo que “lo importante es que el hombre tenga una capacidad de dominio sobre sus propias pasiones, sobre sus instintos y sepa comportarse a la altura de lo que es una persona que se precia de ser respetuoso de los demás, que sepa valorar su cuerpo y entienda el verdadero sentido del amor, que implica donación y fidelidad”. Insistió en que la Iglesia respeta a todas las personas, pero hizo hincapié en que hay que “vivir con dignidad y merecer el respeto de todos”.

La tarde del pasado lunes, el Consejo Permanente del Episcopado se reunió con los senadores del PRD Carlos Navarrete y Silvano Aureoles, así como con el diputado Guadalupe Acosta Naranjo, cita que fue calificada por los jerarcas de “agradable y positiva”, en la que aseguraron: “No tocamos asuntos concretos, como los matrimonios homosexuales”.

Aguiar indicó que estos acercamientos ayudan a que la CEM tenga “relaciones institucionales con los partidos” y destacó la importancia de “seguir dialogando”, porque es “importante tener sensibilidad hacia los valores de la cultura de nuestro pueblo mexicano”.

En la reunión, gestionada por Suárez Inda, se realizó un “diálogo para definir temas de interés común y procesar las diferencias que pudieran existir”. Al término de ésta, Navarrete dijo que “a partir de este nuevo entendimiento cualquier diferendo será resuelto mediante un diálogo directo, sin intermediarios, no mediático, sino en los espacios que juntos acordemos”, y confió en que todo ello “dé serenidad a esta relación”.

Durante el encuentro, el coordinador de los senadores del PRD expuso: “Hemos logrado un diálogo de confianza y con este encuentro estamos iniciando una nueva etapa de una relación institucional del Partido de la Revolución Democrática con la dirigencia de la Iglesia católica, que debe ser valorada adecuadamente por todos”.

Navarrete señaló que esa cita con la jerarquía católica fue la oportunidad idónea para corroborar que las diferencias pueden ser resueltas “sin llegar a niveles inconvenientes”. Abundó que con la Iglesia católica “podemos platicar y acordar incluso los marcos de las diferencias y buscar las coincidencias” y se manifestó por un Estado no confesional, pero tampoco antirreligioso, sino garante y defensor de las libertades.

Finalmente, el legislador confió en tener un diálogo “fecundo y respetuoso” con la Iglesia católica y destacó que será fundamental que desde los espacios de la política y la religión, cada quien en su ámbito, se contribuya a lograr en la juventud una formación de valores que impida a ésta caer en el camino equivocado, como el crimen organizado.

Encuentro en Los Pinos

Por otra parte, la cúpula de la Conferencia del Episcopado Mexicano externó ayer al presidente Felipe Calderón su interés en participar en la atención al tema de la seguridad pública y le anunció que el próximo 15 de febrero presentará un documento al respecto.

Después de sostener una reunión con el mandatario en Los Pinos, el presidente de la CEM, Carlos Aguiar Retes, informó a la prensa que el documento es sobre la inseguridad y la violencia y plantea la propuesta de la Iglesia católica para “colaborar en la reconstrucción del tejido social del país”.

El también arzobispo de Tlalnepantla rechazó que en la conversación hayan abordado lo relacionado con los asesinatos de sacerdotes, pero explicó que sí hablaron sobre el “contexto general” de la violencia. Detalló que el texto que darán a conocer será amplio, dado que se está viviendo un momento “muy complejo” en México.

Insistió en que la inseguridad es una de las grandes preocupaciones de la jerarquía católica y explicó que Calderón “se alegró” por lo que comentaron en su encuentro.

En cuanto al retiro del Ejército Mexicano de Ciudad Juárez, Chihuahua, refirió que respaldan esa medida, ya que las autoridades habrán considerado que era lo conveniente.

Aguiar explicó que tampoco platicaron sobre la ley aprobada en el Distrito Federal que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo, ya que ésta no es responsabilidad del Ejecutivo federal.

Por la noche, la Presidencia de la República indicó en un comunicado que Calderón reiteró su disposición de mantenerse en comunicación con los representantes de las diversas iglesias, entre ellas la católica, para atender problemas de interés común y encontrar soluciones.

Los integrantes de la CEM aprovecharon la visita para presentar al michoacano a su nueva directiva. Entre los seis obispos que asistieron se encontraban Rogelio Cabrera, vicepresidente, y Víctor Rodríguez Gómez, secretario general.

Por otra parte, la Arquidiócesis Primada de México emitió anoche un comunicado donde precisa que no ha tenido contacto alguno con el Partido de la Revolución Democrática, ni lo tendrá, mientras este partido no retire la demanda que interpuso en contra del cardenal Norberto Rivera Carrera.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Enoé Uranga expone una propuesta a la Cámara de Diputados



Esto ocurrió el pasado 8 de diciembre en la Cámara de Diputados, sin lugar a dudas, un discurso que no tiene desperdicio, en defensa del Estado laico y contra las expresiones homofóbicas de un cardenal mexicano.
Tomamos de la página de la Diputada Enoé Uranga (http://www.enoeuranga.info/)el texto de la propuesta, que en este video Enoé presenta en forma resumida. Lo presentamos a continuación del video.

EnoéUranga081209

jueves, 19 de marzo de 2009

Causan polémica declaraciones del Papa Benedicto XVI



El Papa declara que el uso del preservativo más que una solución es un problema en la lucha contra el SIDA. ¿Será? Aquí en video



http://www.youtube.com/watch?v=8ceDhZdOIyU

Fuente: Terra

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