Sandino Gámez Vázquez Nunca como ahora, cuando vuelve a proyectarse la
sombra del imperialismo estadunidense sobre el futuro de los pueblos de
América Lati...
lunes, 28 de marzo de 2011
Programa 64 de ReEvolucionando ConCiencias. Marzo 28 de 2011
21:56
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¡Vivo se lo llevaron, vivo lo necesitamos!
21:12
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Etiquetas: gabotex, Gabriel Gómez, RadioAMLO, Resistencia Sudcaliforniana
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INFORMACION TOMADA DEL BLOG: lakuasiresistencia

Como en los peores años del priísmo, de la guerra sucia y de las desapariciones forzadas, nuestro amigo GABRIEL GOMEZ CAÑA de 47 años de edad; quien mantenía un planton en Orizaba, Veracruz en apoyo a un grupo de vendedores ambulantes a los que querian desalojar, fue visto por última vez el viernes 25 de marzo de 2011 cuando llegaba del planton y no aparece. Esperando que se encuentre bien, exigimos al gobierno su inmediata presentación. Gabriel, regresa a casa! Cualquier información, por favor enviar un email a: cuasiresistencia.radioamlo@gmail.com Apoya a esta causa enviando por email, por Facebook o Twitter esta nota, denunciemos los abusos y las desapariciones forzadas
--------------
El colectivo de la Resistencia Sudcaliforniana exige a los responsables y autoridades del municipio de Orizaba, Veracruz, la aparición en buen estado de nuestro compañero gabotex, Gabriel Gómez, que fue desaparecido desde el viernes pasado a las 11:30 de la noche. Haremos todo lo que esté de parte nuestra para que regrese con sus familiares y por supuesto, con su familia de RadioAMLO.

Como en los peores años del priísmo, de la guerra sucia y de las desapariciones forzadas, nuestro amigo GABRIEL GOMEZ CAÑA de 47 años de edad; quien mantenía un planton en Orizaba, Veracruz en apoyo a un grupo de vendedores ambulantes a los que querian desalojar, fue visto por última vez el viernes 25 de marzo de 2011 cuando llegaba del planton y no aparece. Esperando que se encuentre bien, exigimos al gobierno su inmediata presentación. Gabriel, regresa a casa! Cualquier información, por favor enviar un email a: cuasiresistencia.radioamlo@gmail.com Apoya a esta causa enviando por email, por Facebook o Twitter esta nota, denunciemos los abusos y las desapariciones forzadas
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El colectivo de la Resistencia Sudcaliforniana exige a los responsables y autoridades del municipio de Orizaba, Veracruz, la aparición en buen estado de nuestro compañero gabotex, Gabriel Gómez, que fue desaparecido desde el viernes pasado a las 11:30 de la noche. Haremos todo lo que esté de parte nuestra para que regrese con sus familiares y por supuesto, con su familia de RadioAMLO.
domingo, 27 de marzo de 2011
Programa 178 de Resistencia Sudcaliforniana en RadioAMLO, Marzo 27 de 2011
18:22
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AMLO en Baja California Sur. Marzo 16, 2011
Tarde, pero aqui les compartimos el audio grabado por nuestro compañero Jerónimo de la Resistencia Sudcaliforniana, con el audio del mensaje que dirigió el Presidente Legítimo de México, Lic. Andrés Manuel López Obrador, a los Comités en Baja California Sur, el pasado 16 de marzo en la Ciudad de La Paz:
sábado, 26 de marzo de 2011
Hoy en el Cinito Radioamlo: Anoche soñé contigo (1992)
TÍTULO ORIGINAL: Anoche soñé contigo.
AÑO: 1992.
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: México.
DIRECCIÓN: Marisa Sistach.
REPARTO: Martín Altomaro, Leticia Perdigón, Patricia Aguirre, José Alonso, Moisés Iván Mora, Socorro Bonilla, Fernando Rubio.
GÉNERO: Comedia. Drama.
SINOPSIS: Toto y Quique pasan sus vacaciones de verano montando en bicicleta y espiando a Chabela, la sirvienta de la casa de Quique. A casa de Toto llega una familiar para pasar unos días. Pero no da crédito cuando ve, él que esperaba una mujer entrada en años, que se trata de una atractiva mujer, algunos años mayor que él.
CLASIFICACIÓN: 16+.
Súbanle el volumen y disfruten:
martes, 22 de marzo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Programa 177 de Resistencia Sudcaliforniana en RadioAMLO, Marzo 20 de 2011
19:59
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Revisionismo perredista. Pablo Amílcar Sandoval*
La Jornada Marzo 20 de 2011
De cara a la renovación de la presidencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), durante el Consejo Nacional que hoy se reúne, lo que está en juego no solamente es el futuro del principal partido de izquierda del país, sino también su pasado. Junto al suicida intento aliancista, Jesús Ortega también manosea de forma grosera la historia del partido. El saliente presidente ha decidido despedirse con la edición de un costoso volumen conmemorativo de los 20 años del PRD que practica una depuración” ideológica digna de los peores líderes estalinistas.
La “purga” que Ortega y sus aliados anhelan y que no se han atrevido a concretar en los hechos, hoy está nítidamente proyectada en papel y tinta. En la introducción del texto: “20 años, un futuro con historia”, el líder partidista afirma que debemos “realizar una revisión crítica del pasado… para allanar el cambio que el PRD necesita”. Para ello, el texto borra de la historia el fraude de 1988 y retoma el argumento salinista de que en 1989 la izquierda era testimonial y “se reducía a ser una expresión de inconformidad y oposición”.
Así mismo, de un plumazo se elimina la elección presidencial de 2006. En la cronología de la historia del partido incluida en el libro, ese año simplemente no existe. A Ortega le resulta indispensable que olvidemos la elección presidencial en la que el partido tuvo el mejor desempeño de su historia, y que lo llevó a recibir la mayoría de votos en dichos comicios, con objeto de que cobre sentido su pretendida alianza con Felipe Calderón y el PAN rumbo a las elecciones de 2012.
El volumen también borra personajes claves de la historia de la izquierda, como los dos únicos diputados que en representación del PRD presidieron la Cámara de Diputados en la histórica 57 Legislatura (1997-2000), cuando por vez primera el PRI perdió el control del Legislativo: Porfirio Muñoz Ledo y Pablo Sandoval Ramírez, para, eso sí, dejar espacio a las sonrientes imágenes de Diego Fernández de Cevallos, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo.
Ortega sugiere complementar los “principios” del partido con “efectividad política” y “vocación de gobierno”. Sin embargo, este falso pragmatismo disfraza una búsqueda estéril y obsesionada del poder que no se propone transformar su tradicional ejercicio autoritario y antidemocrático sino simplemente usufructuarlo. La actual dirigencia del PRD ha abandonado la defensa de cualquier lucha o reivindicación de los sectores oprimidos de nuestro país a quienes desprecia como “marginales”. Pero en su ceguera “pragmática” la autodenominada “izquierda moderna” no se da cuenta de que quienes están condenando al PRD a convertirse en una fuerza política “marginal” son ellos mismos, al transformarlo en un partido satélite del poder.
La vergonzosa elección de un nuevo dirigente que se realizará hoy, de manera opaca y cupular, al más puro estilo panista no puede tener buenos resultados. Generará un presidente alejado de los movimientos de izquierda, para complacer a los nuevos “aliados”. Estará plenamente sometido a la dinámica corporativista de las corrientes, que finalmente sólo velarán por los intereses de quienes, diciéndose de izquierda, no pueden caminar las calles entre la gente.
A nadie parece importar que en la sucesión del PRD ya no se debatan ideas, proyectos, ni alternativas para transformar México. Hoy sólo se barajan nombres, y en negociaciones palaciegas se ensayan repartos y componendas como si después del 2012 no existiera más nada. El desdeño y abandono de las banderas históricas de la izquierda por parte de la actual dirigencia es una sombría realidad. A pesar del fraude electoral ya no exigimos respeto al voto; la no utilización de recursos públicos con fines electorales se considera una ingenuidad ineficaz y la lucha contra la corrupción parece un sarcasmo. Se utilizan los puestos de gobierno para ejercer el mismo autoritarismo corporativo que desarrolló el PRI y que ahora utiliza el PAN.
La izquierda no debe gobernar en abstracto. Buscamos la transformación radical del país. Debemos recuperar al PRD como alternativa para los ciudadanos, discutiendo los mecanismos para democratizar el ejercicio del poder público con base en proyectos y no en las cuotas que cada corriente exija.
La alternativa es acudir a las mujeres y hombres de izquierda, militantes o no en el PRD, y con ellos arrebatar el partido a esa lejana clase política para poner el partido al servicio de la gente.
* Ex secretario de Organización del CEN del Partido de la Revolución Democrática
De cara a la renovación de la presidencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), durante el Consejo Nacional que hoy se reúne, lo que está en juego no solamente es el futuro del principal partido de izquierda del país, sino también su pasado. Junto al suicida intento aliancista, Jesús Ortega también manosea de forma grosera la historia del partido. El saliente presidente ha decidido despedirse con la edición de un costoso volumen conmemorativo de los 20 años del PRD que practica una depuración” ideológica digna de los peores líderes estalinistas.
La “purga” que Ortega y sus aliados anhelan y que no se han atrevido a concretar en los hechos, hoy está nítidamente proyectada en papel y tinta. En la introducción del texto: “20 años, un futuro con historia”, el líder partidista afirma que debemos “realizar una revisión crítica del pasado… para allanar el cambio que el PRD necesita”. Para ello, el texto borra de la historia el fraude de 1988 y retoma el argumento salinista de que en 1989 la izquierda era testimonial y “se reducía a ser una expresión de inconformidad y oposición”.
Así mismo, de un plumazo se elimina la elección presidencial de 2006. En la cronología de la historia del partido incluida en el libro, ese año simplemente no existe. A Ortega le resulta indispensable que olvidemos la elección presidencial en la que el partido tuvo el mejor desempeño de su historia, y que lo llevó a recibir la mayoría de votos en dichos comicios, con objeto de que cobre sentido su pretendida alianza con Felipe Calderón y el PAN rumbo a las elecciones de 2012.
El volumen también borra personajes claves de la historia de la izquierda, como los dos únicos diputados que en representación del PRD presidieron la Cámara de Diputados en la histórica 57 Legislatura (1997-2000), cuando por vez primera el PRI perdió el control del Legislativo: Porfirio Muñoz Ledo y Pablo Sandoval Ramírez, para, eso sí, dejar espacio a las sonrientes imágenes de Diego Fernández de Cevallos, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo.
Ortega sugiere complementar los “principios” del partido con “efectividad política” y “vocación de gobierno”. Sin embargo, este falso pragmatismo disfraza una búsqueda estéril y obsesionada del poder que no se propone transformar su tradicional ejercicio autoritario y antidemocrático sino simplemente usufructuarlo. La actual dirigencia del PRD ha abandonado la defensa de cualquier lucha o reivindicación de los sectores oprimidos de nuestro país a quienes desprecia como “marginales”. Pero en su ceguera “pragmática” la autodenominada “izquierda moderna” no se da cuenta de que quienes están condenando al PRD a convertirse en una fuerza política “marginal” son ellos mismos, al transformarlo en un partido satélite del poder.
La vergonzosa elección de un nuevo dirigente que se realizará hoy, de manera opaca y cupular, al más puro estilo panista no puede tener buenos resultados. Generará un presidente alejado de los movimientos de izquierda, para complacer a los nuevos “aliados”. Estará plenamente sometido a la dinámica corporativista de las corrientes, que finalmente sólo velarán por los intereses de quienes, diciéndose de izquierda, no pueden caminar las calles entre la gente.
A nadie parece importar que en la sucesión del PRD ya no se debatan ideas, proyectos, ni alternativas para transformar México. Hoy sólo se barajan nombres, y en negociaciones palaciegas se ensayan repartos y componendas como si después del 2012 no existiera más nada. El desdeño y abandono de las banderas históricas de la izquierda por parte de la actual dirigencia es una sombría realidad. A pesar del fraude electoral ya no exigimos respeto al voto; la no utilización de recursos públicos con fines electorales se considera una ingenuidad ineficaz y la lucha contra la corrupción parece un sarcasmo. Se utilizan los puestos de gobierno para ejercer el mismo autoritarismo corporativo que desarrolló el PRI y que ahora utiliza el PAN.
La izquierda no debe gobernar en abstracto. Buscamos la transformación radical del país. Debemos recuperar al PRD como alternativa para los ciudadanos, discutiendo los mecanismos para democratizar el ejercicio del poder público con base en proyectos y no en las cuotas que cada corriente exija.
La alternativa es acudir a las mujeres y hombres de izquierda, militantes o no en el PRD, y con ellos arrebatar el partido a esa lejana clase política para poner el partido al servicio de la gente.
* Ex secretario de Organización del CEN del Partido de la Revolución Democrática
Por la izquierda hablará, ¿quién?. Héctor Vasconcelos
La Jornada. Marzo 19 de 2011
Por estos días se habla mucho del destino de la izquierda partidista en México, dado el espectáculo de desmoronamiento que el PRD ofrece ante la opinión pública. Diversos programas radiofónicos y televisivos entrevistan a políticos de izquierda en busca de oráculos que permitan discernir relieves dentro de la bruma imperante. Pero, ¿a qué líderes de la izquierda se entrevista?, y ¿los entrevistadores buscan esclarecer un panorama o bien inducir una visión intencionada de lo que ocurre en la izquierda?
En televisión, la abrumadora mayoría de quienes dirigen programas de discusión y entrevistas políticas convierten en portavoces de la izquierda a un segmento de ésta: el grupo que se apoderó del aparato burocrático del PRD a consecuencia de negociaciones con Los Pinos, los mismos que han puesto en venta la principal configuración política de la izquierda ofreciéndola al mejor postor, es decir a Felipe Calderón y los poderes fácticos, los que promueven alianzas con la derecha en flagrante contravención de la línea política establecida en 2009 por el Congreso Nacional, máxima autoridad del PRD.
Al negociar las posturas del PRD están comerciando la herencia toda y la sangre de los militantes sinceros que perdieron la vida en las luchas de los pasados decenios: de la época de Valentín Campa a nuestros días. Desde luego, ese secuestro del PRD sólo fue posible, como el secuestro de la nación en 2006, gracias a la manipulación a que se prestó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), traicionando la importantísima vocación para la que fue concebido.
¿Por qué los entrevistadores no invitan para hablar por la izquierda a personajes que sí representan a una izquierda genuina, representativa de las bases, y no oportunista? Jaime Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Luis Javier Garrido, Enrique González Pedrero, Yeidckol Polevnsky, Ricardo Monreal, Víctor Flores Olea, José Agustín Ortiz Pinchetti, Ifigenia Martínez, Manuel Oropeza, Arnaldo Córdova, Rolando Cordera y un largo etcétera, son algunos ejemplos de personas que podrían hablar por otra izquierda, la que no está en venta ni quiere que todo cambie para que todo siga igual. ¿Qué tanto se ve a estas personalidades en televisión abierta?, ¿O qué, no están a la altura de tan augustos escenarios?
Se dirá que todos ellos son, de una u otra manera, cercanos a Andrés Manuel López Obrador. Sólo que quienes sí son invitados a la televisión también son todos enemigos jurados (o solapados) y traidores a López Obrador, pese a que a él le deben las posiciones políticas que hoy ostentan. Además, ¿hay un crimen implícito en estar cerca del mayor líder social que la izquierda mexicana ha producido en tiempos recientes?, ¿esa proximidad descalifica a cualquiera como interlocutor? Si es así, que lo digan de una vez.
Se dirá también, quizá, que se trata de dar voz a una izquierda “moderna, del siglo XXI, de buenos modales, como la española”. A esto respondo siempre: a lo que se refieren es a una izquierda domesticable y domesticada; ahórrense los demás adjetivos. Quieren una izquierda obsecuente con los poderes fácticos, incluido Estados Unidos. En todo caso, restringir la representación de la izquierda a sus Tartufos desinforma a la opinión pública. Daré un ejemplo: en los programas a que aludí al inicio de estas líneas, ¿en qué momento se hizo mención siquiera del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que se ha venido gestando durante años a lo largo y ancho del país? Y esto es, de lejos, lo más importante que ha ocurrido en la izquierda en tiempos recientes. ¿Nada saben de esto quienes dirigen programas de televisión y radio? Pues pronto se enterarán. Aventuro una predicción: antes de finales de año, resultará imposible seguir ignorando este tema.
Por estos días se habla mucho del destino de la izquierda partidista en México, dado el espectáculo de desmoronamiento que el PRD ofrece ante la opinión pública. Diversos programas radiofónicos y televisivos entrevistan a políticos de izquierda en busca de oráculos que permitan discernir relieves dentro de la bruma imperante. Pero, ¿a qué líderes de la izquierda se entrevista?, y ¿los entrevistadores buscan esclarecer un panorama o bien inducir una visión intencionada de lo que ocurre en la izquierda?
En televisión, la abrumadora mayoría de quienes dirigen programas de discusión y entrevistas políticas convierten en portavoces de la izquierda a un segmento de ésta: el grupo que se apoderó del aparato burocrático del PRD a consecuencia de negociaciones con Los Pinos, los mismos que han puesto en venta la principal configuración política de la izquierda ofreciéndola al mejor postor, es decir a Felipe Calderón y los poderes fácticos, los que promueven alianzas con la derecha en flagrante contravención de la línea política establecida en 2009 por el Congreso Nacional, máxima autoridad del PRD.
Al negociar las posturas del PRD están comerciando la herencia toda y la sangre de los militantes sinceros que perdieron la vida en las luchas de los pasados decenios: de la época de Valentín Campa a nuestros días. Desde luego, ese secuestro del PRD sólo fue posible, como el secuestro de la nación en 2006, gracias a la manipulación a que se prestó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), traicionando la importantísima vocación para la que fue concebido.
¿Por qué los entrevistadores no invitan para hablar por la izquierda a personajes que sí representan a una izquierda genuina, representativa de las bases, y no oportunista? Jaime Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Luis Javier Garrido, Enrique González Pedrero, Yeidckol Polevnsky, Ricardo Monreal, Víctor Flores Olea, José Agustín Ortiz Pinchetti, Ifigenia Martínez, Manuel Oropeza, Arnaldo Córdova, Rolando Cordera y un largo etcétera, son algunos ejemplos de personas que podrían hablar por otra izquierda, la que no está en venta ni quiere que todo cambie para que todo siga igual. ¿Qué tanto se ve a estas personalidades en televisión abierta?, ¿O qué, no están a la altura de tan augustos escenarios?
Se dirá que todos ellos son, de una u otra manera, cercanos a Andrés Manuel López Obrador. Sólo que quienes sí son invitados a la televisión también son todos enemigos jurados (o solapados) y traidores a López Obrador, pese a que a él le deben las posiciones políticas que hoy ostentan. Además, ¿hay un crimen implícito en estar cerca del mayor líder social que la izquierda mexicana ha producido en tiempos recientes?, ¿esa proximidad descalifica a cualquiera como interlocutor? Si es así, que lo digan de una vez.
Se dirá también, quizá, que se trata de dar voz a una izquierda “moderna, del siglo XXI, de buenos modales, como la española”. A esto respondo siempre: a lo que se refieren es a una izquierda domesticable y domesticada; ahórrense los demás adjetivos. Quieren una izquierda obsecuente con los poderes fácticos, incluido Estados Unidos. En todo caso, restringir la representación de la izquierda a sus Tartufos desinforma a la opinión pública. Daré un ejemplo: en los programas a que aludí al inicio de estas líneas, ¿en qué momento se hizo mención siquiera del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que se ha venido gestando durante años a lo largo y ancho del país? Y esto es, de lejos, lo más importante que ha ocurrido en la izquierda en tiempos recientes. ¿Nada saben de esto quienes dirigen programas de televisión y radio? Pues pronto se enterarán. Aventuro una predicción: antes de finales de año, resultará imposible seguir ignorando este tema.
La hora de la verdad para el PRD. Paco Ignacio Taibo II
La Jornada. Marzo 19 de 2011
Trece de las muchas maneras de convertir un partido político de izquierda en una lata de sardinas.
1) Coloque en el centro, en el único centro de su vida, sagrado y unidimensional la lucha electoral. No lo diga, pero en el fondo de su corazón mantenga la firme creencia de que las luchas sociales estorban los momentos claves y definitorios de la vida del partido, los verdaderos, que tiene que ver con la selección de candidatos, las campañas electorales, las reuniones para medir las fuerzas y repartir las cuotas, el reparto de zonas de influencia.
2) Convierta a una buena parte de los militantes en asalariados, que dependan para su supervivencia del aparato y la jerarquía. Salve a esa militancia de trabajos mal pagados de maestros, chambas de medio tiempo, ventas de miel de colmena que manda la abuelita o enciclopedias británicas a domicilio. Aproveche que toda una generación de militantes, la de los 60-70, está quemada económicamente, que deben la renta y ellos están tres meses atrasados con la pensión alimentaria. Construya un partido “moderno” de empleados y no de activistas.
Conviértase usted mismo y toda la dirección nacional en asalariados de lujo, con prebendas, asistentes, choferes paseadores de esposas y esposos, ayudantes que hacen el súper. Dé por buena la teoría de que un diputado tiene derecho a ganar 50 veces lo que gana un obrero.
Reparta cargos de elección popular, de administradores públicos; cree centenares de asalariados del propio partido a nivel municipal, delegacional, estatal, nacional. Distribuya infatigablemente creando empleos y no apoyos económicos para la realización de tareas. Reparta esos empleos generando lazos de afinidad con los que los reciben, deudas a ser pagadas, fidelidades, servidumbres.
Construya paulatinamente una situación en la que en la cabeza de los militantes aparezca la idea de eternidad asociada a la idea de chamba. Establezca que la única continuidad en la vida es la del empleo que ofrece el partido. Que en la realidad política mexicana se puede construir una rueda de la fortuna donde nomás se va cambiando de asiento: de regidor de ayuntamiento a miembro de dirección estatal, a diputado, a senador, a viceministro.
3) Abandone cualquier radicalismo. No sólo el radicalismo no es “moderno”, sino que espanta. En la realpolitik lo políticamente correcto no tiene aristas. Ponga de moda la noción de que lo ideal es el centro, que el centro atrae votos indecisos, gana elecciones. Dé por buena la idea muy estadunidense de que se gobierna con las encuestas, que no se trata de convocar a la población y llevarle visiones, reflexiones, ideas, sino que se trata de adoptar sus dudas, sus miedos, sus prejuicios. Declárese ferviente partidario de la búsqueda del centro, aunque no lo diga. No permita que por ahí se ande diciendo que en política el centro es la nada.
4) Convierta todo debate de ideas en un debate de posibilidades. Ponga siempre por delante la idea de que el objetivo es alcanzar el poder. ¿Para hacer qué con el poder? Eso no importa.
Despolitice la política, vuélvala un juego de posibilidades donde los principios se desvanecen, las ideas del cambio profundo pasan al rincón de los juguetes viejos, la utopía es considerada una mala palabra. Declare abolido el trabajo de formación política. Declare difuntos a Marx y a Sandino, a Ho Chi Minh y a Pancho Villa, al cura Hidalgo (excepto en ceremonias) y a Bakunin. Simplemente no son modernos.
Acepte pragmáticamente cualquier tipo de alianza, con quien sea con tal de medio ganar una elección. Alíese con el que despide electricistas, con el que está en contra de las leyes progresistas del aborto o el matrimonio homosexual, con el que declara al Fondo Monetario Internacional su santo patrón. Ignore esas pequeñas diferencias con tal de ganar-perder una elección.
5) Dé por buena la idea de que una pequeña parte de corrupción es admisible, no mucha, no saqueadora, apenas funcional; que no tiene nada de malo recibir apoyos económicos de un gobernador priísta o que un alto funcionario panista le ofrezca a su grupo tres camionetas.
6) Adquiera los estilos y las formas del poder, conviva respetuosamente con el enemigo, reúnase frecuentemente con él en restaurantes y cantinas, salúdelo amablemente cuando lo tenga en el asiento de al lado de una Cámara de Senadores. No les crea a los que andan diciendo que existe el contagio por contacto.
7) Haga suya y de corazón toda norma burocrática. Donde manda la normatividad, que le valga verdaderamente madre el sentido común, el pensamiento racional, la sensatez. No permita bajo ninguna manera que la sensibilidad estorbe al procedimiento. Olvídese de cualquier intento de simplificación administrativa. Diga frecuentemente cosas como: “Ni modo, así hay que hacerlo.”
8) Cambie el lenguaje, hable de canicas y de recursos. Cuando le hablen de “programa” responda: ¿En qué canal?
9) Viva en un país en una de las más profundas crisis de su historia y logre que a pesar de ello, le valga absolutamente sombrilla. Convierta la política en un acto reactivo y no propositivo. Viva como en un encuentro de futbol en un estadio cerrado y sin público, preocúpese sólo de lo que ahí sucede, desconéctese del exterior.
10) Reviva las prácticas internas de fraude electoral. No importa que ese haya sido uno de los demonios cuya necesidad de abolición dio origen a todo. Si no las practica, al menos consiéntalas, explíquelas, perdónelas. Haga lo mismo con la presión del voto a través de la despensa o el saco de cemento, la compra de conciencia. Construya detrás de cada tendencia un apoyo social corporativo (por ejemplo: un proyecto habitacional de 40 casas con 400 peticionarios). Declare la moral abolida y la vergüenza inexistente. No son modernas.
11) Levante la bandera de la unidad. Secuestre en nombre de la unidad a todo el mundo.
12) Procure que no se hable demasiado del pasado militante de cada quien. Ese es un terreno peligroso, bien por la ausencia de tal pasado, bien por la incoherencia entre ese pasado y el triste presente.
13) No vaya jamás a una manifestación a no ser que haya en ella cámaras de televisión.
Bien, más o menos ya lo tiene. Ahora asuma el problema: ¿Quién quiere militar en una lata de sardinas? ¿Quién se siente representado por una lata de sardinas? ¿Quién va a votar por una lata de sardinas?
Caminando al borde del precipicio
¿Es este un retrato de todo el perredismo? ¿Son todos los perredistas así? ¿No se salva nada? ¿No hay nada que salvar? Mientras escribo siento que el trazo de las anteriores líneas puede resultar enormemente injusto. Conozco cientos de militantes en la base del partido, en comités y grupos de luchas diseminados por todo el país, que no caben en el anterior retrato, que se sienten secuestrados en un aparato cuyas inercias los arrastran, los paralizan y los anulan. Conozco docenas de cuadros honestos atrapados en secretarías de gobierno, en Cámaras de Diputados y Senadores, en comités estatales como el del DF, que realizan un enorme esfuerzo por seguir haciendo política de izquierda, de servicio a los ciudadanos, de confrontación con los demonios malignos del Estado mexicano.
Conversando con ellos dos opciones surgen. Algunos dicen que ya no hay manera de salvar nada, que si se quiere militar hay que buscar la militancia por otro lado, que el PRD es un cadáver. Su actitud me parece válida. Otros, muchos, argumentan que no hay que dejar en manos de los Chuchos el partido, que no se pueden olvidar los centenares de muertos perredistas, que no se puede olvidar lo mucho que costó construirlo. Su opción también me parece válida.
En las próximas 48 horas el Consejo Nacional del PRD resolverá el problema de quién queda en la dirección nacional y por tanto de cuál será la política del perredismo en los próximos dos años. El Consejo Nacional tiene una composición que se ajusta al proceso que en años recientes ha vivido el PRD, al igual que la mayoría de los comités estatales, en la medida en la que el partido perdía su base y su periferia militante, la burocracia asalariada iba copando posiciones. En el Consejo Nacional los Chuchos (simplificándolos llamémoslos con el nombre que se ha establecido en la opinión pública) y sus aliados tienen mayoría; una fuerte minoría se ha agrupado en torno a el llamado G8 (grupo de ocho corrientes), otras corrientes menores están representadas.
La primera posibilidad es que usando esa mayoría los Chuchos simplemente cambien de Chucho y Zambrano sustituya a Ortega. De ser así todo quedaría igual a como está y el partido está condenado a su desaparición. Privado de base militante, desprestigiado ante la opinión pública, sin figuras políticas, el partido de la burocracia se vería reducido en futuras elecciones a un partido de 3 por ciento por muchas alianzas con el PAN o el PRI que buscara. Supongo que los Chuchos lo saben y saben que esa victoria sería una profunda derrota. Pueden intentar una mínima maniobra y ofrecerle el segundo cargo en importancia en el partido, la secretaría general al G8, muy probablemente a Dolores Padierna. Si el G8 acepta las migajas del pastel burocrático se vería arrastrado a la muerte por desprestigio (es una novedosa fórmula política) de los Chuchos y se hundiría en el mismo barco.
Queda la opción que se ha estado barajando durante las últimas semanas, nombrar un candidato independiente a la presidencia, pero con todo sentido común los propuestos, sean Lázaro Cárdenas, el propio Cuauhtémoc o Javier González han dejado claro de manera abierta o no tanto que no pueden aceptar encabezar un comité que les imponga una política, y que no se trata sólo de un cambio de dirigentes.
¿Qué sucederá? Es difícil aventurar un pronóstico con tantas opciones sobre la mesa. Lo que parece evidente es que si los Chuchos imponen su mayoría y consolidan la dirección del partido en la misma línea actual, con todo y la alianza con el PAN, sólo le queda a la disidencia un camino: declararse en rebeldía, desconocer a la dirección nacional, convocar a comités estatales y de base a sumarse a esta rebelión, comenzar a recorrer el país llevando el debate a esas bases. Y entonces quizá haya una oportunidad de reconstruir política y moralmente al partido.
No sería malo, después de todo, meterle el abrelatas a la lata de sardinas.
Trece de las muchas maneras de convertir un partido político de izquierda en una lata de sardinas.
1) Coloque en el centro, en el único centro de su vida, sagrado y unidimensional la lucha electoral. No lo diga, pero en el fondo de su corazón mantenga la firme creencia de que las luchas sociales estorban los momentos claves y definitorios de la vida del partido, los verdaderos, que tiene que ver con la selección de candidatos, las campañas electorales, las reuniones para medir las fuerzas y repartir las cuotas, el reparto de zonas de influencia.
2) Convierta a una buena parte de los militantes en asalariados, que dependan para su supervivencia del aparato y la jerarquía. Salve a esa militancia de trabajos mal pagados de maestros, chambas de medio tiempo, ventas de miel de colmena que manda la abuelita o enciclopedias británicas a domicilio. Aproveche que toda una generación de militantes, la de los 60-70, está quemada económicamente, que deben la renta y ellos están tres meses atrasados con la pensión alimentaria. Construya un partido “moderno” de empleados y no de activistas.
Conviértase usted mismo y toda la dirección nacional en asalariados de lujo, con prebendas, asistentes, choferes paseadores de esposas y esposos, ayudantes que hacen el súper. Dé por buena la teoría de que un diputado tiene derecho a ganar 50 veces lo que gana un obrero.
Reparta cargos de elección popular, de administradores públicos; cree centenares de asalariados del propio partido a nivel municipal, delegacional, estatal, nacional. Distribuya infatigablemente creando empleos y no apoyos económicos para la realización de tareas. Reparta esos empleos generando lazos de afinidad con los que los reciben, deudas a ser pagadas, fidelidades, servidumbres.
Construya paulatinamente una situación en la que en la cabeza de los militantes aparezca la idea de eternidad asociada a la idea de chamba. Establezca que la única continuidad en la vida es la del empleo que ofrece el partido. Que en la realidad política mexicana se puede construir una rueda de la fortuna donde nomás se va cambiando de asiento: de regidor de ayuntamiento a miembro de dirección estatal, a diputado, a senador, a viceministro.
3) Abandone cualquier radicalismo. No sólo el radicalismo no es “moderno”, sino que espanta. En la realpolitik lo políticamente correcto no tiene aristas. Ponga de moda la noción de que lo ideal es el centro, que el centro atrae votos indecisos, gana elecciones. Dé por buena la idea muy estadunidense de que se gobierna con las encuestas, que no se trata de convocar a la población y llevarle visiones, reflexiones, ideas, sino que se trata de adoptar sus dudas, sus miedos, sus prejuicios. Declárese ferviente partidario de la búsqueda del centro, aunque no lo diga. No permita que por ahí se ande diciendo que en política el centro es la nada.
4) Convierta todo debate de ideas en un debate de posibilidades. Ponga siempre por delante la idea de que el objetivo es alcanzar el poder. ¿Para hacer qué con el poder? Eso no importa.
Despolitice la política, vuélvala un juego de posibilidades donde los principios se desvanecen, las ideas del cambio profundo pasan al rincón de los juguetes viejos, la utopía es considerada una mala palabra. Declare abolido el trabajo de formación política. Declare difuntos a Marx y a Sandino, a Ho Chi Minh y a Pancho Villa, al cura Hidalgo (excepto en ceremonias) y a Bakunin. Simplemente no son modernos.
Acepte pragmáticamente cualquier tipo de alianza, con quien sea con tal de medio ganar una elección. Alíese con el que despide electricistas, con el que está en contra de las leyes progresistas del aborto o el matrimonio homosexual, con el que declara al Fondo Monetario Internacional su santo patrón. Ignore esas pequeñas diferencias con tal de ganar-perder una elección.
5) Dé por buena la idea de que una pequeña parte de corrupción es admisible, no mucha, no saqueadora, apenas funcional; que no tiene nada de malo recibir apoyos económicos de un gobernador priísta o que un alto funcionario panista le ofrezca a su grupo tres camionetas.
6) Adquiera los estilos y las formas del poder, conviva respetuosamente con el enemigo, reúnase frecuentemente con él en restaurantes y cantinas, salúdelo amablemente cuando lo tenga en el asiento de al lado de una Cámara de Senadores. No les crea a los que andan diciendo que existe el contagio por contacto.
7) Haga suya y de corazón toda norma burocrática. Donde manda la normatividad, que le valga verdaderamente madre el sentido común, el pensamiento racional, la sensatez. No permita bajo ninguna manera que la sensibilidad estorbe al procedimiento. Olvídese de cualquier intento de simplificación administrativa. Diga frecuentemente cosas como: “Ni modo, así hay que hacerlo.”
8) Cambie el lenguaje, hable de canicas y de recursos. Cuando le hablen de “programa” responda: ¿En qué canal?
9) Viva en un país en una de las más profundas crisis de su historia y logre que a pesar de ello, le valga absolutamente sombrilla. Convierta la política en un acto reactivo y no propositivo. Viva como en un encuentro de futbol en un estadio cerrado y sin público, preocúpese sólo de lo que ahí sucede, desconéctese del exterior.
10) Reviva las prácticas internas de fraude electoral. No importa que ese haya sido uno de los demonios cuya necesidad de abolición dio origen a todo. Si no las practica, al menos consiéntalas, explíquelas, perdónelas. Haga lo mismo con la presión del voto a través de la despensa o el saco de cemento, la compra de conciencia. Construya detrás de cada tendencia un apoyo social corporativo (por ejemplo: un proyecto habitacional de 40 casas con 400 peticionarios). Declare la moral abolida y la vergüenza inexistente. No son modernas.
11) Levante la bandera de la unidad. Secuestre en nombre de la unidad a todo el mundo.
12) Procure que no se hable demasiado del pasado militante de cada quien. Ese es un terreno peligroso, bien por la ausencia de tal pasado, bien por la incoherencia entre ese pasado y el triste presente.
13) No vaya jamás a una manifestación a no ser que haya en ella cámaras de televisión.
Bien, más o menos ya lo tiene. Ahora asuma el problema: ¿Quién quiere militar en una lata de sardinas? ¿Quién se siente representado por una lata de sardinas? ¿Quién va a votar por una lata de sardinas?
Caminando al borde del precipicio
¿Es este un retrato de todo el perredismo? ¿Son todos los perredistas así? ¿No se salva nada? ¿No hay nada que salvar? Mientras escribo siento que el trazo de las anteriores líneas puede resultar enormemente injusto. Conozco cientos de militantes en la base del partido, en comités y grupos de luchas diseminados por todo el país, que no caben en el anterior retrato, que se sienten secuestrados en un aparato cuyas inercias los arrastran, los paralizan y los anulan. Conozco docenas de cuadros honestos atrapados en secretarías de gobierno, en Cámaras de Diputados y Senadores, en comités estatales como el del DF, que realizan un enorme esfuerzo por seguir haciendo política de izquierda, de servicio a los ciudadanos, de confrontación con los demonios malignos del Estado mexicano.
Conversando con ellos dos opciones surgen. Algunos dicen que ya no hay manera de salvar nada, que si se quiere militar hay que buscar la militancia por otro lado, que el PRD es un cadáver. Su actitud me parece válida. Otros, muchos, argumentan que no hay que dejar en manos de los Chuchos el partido, que no se pueden olvidar los centenares de muertos perredistas, que no se puede olvidar lo mucho que costó construirlo. Su opción también me parece válida.
En las próximas 48 horas el Consejo Nacional del PRD resolverá el problema de quién queda en la dirección nacional y por tanto de cuál será la política del perredismo en los próximos dos años. El Consejo Nacional tiene una composición que se ajusta al proceso que en años recientes ha vivido el PRD, al igual que la mayoría de los comités estatales, en la medida en la que el partido perdía su base y su periferia militante, la burocracia asalariada iba copando posiciones. En el Consejo Nacional los Chuchos (simplificándolos llamémoslos con el nombre que se ha establecido en la opinión pública) y sus aliados tienen mayoría; una fuerte minoría se ha agrupado en torno a el llamado G8 (grupo de ocho corrientes), otras corrientes menores están representadas.
La primera posibilidad es que usando esa mayoría los Chuchos simplemente cambien de Chucho y Zambrano sustituya a Ortega. De ser así todo quedaría igual a como está y el partido está condenado a su desaparición. Privado de base militante, desprestigiado ante la opinión pública, sin figuras políticas, el partido de la burocracia se vería reducido en futuras elecciones a un partido de 3 por ciento por muchas alianzas con el PAN o el PRI que buscara. Supongo que los Chuchos lo saben y saben que esa victoria sería una profunda derrota. Pueden intentar una mínima maniobra y ofrecerle el segundo cargo en importancia en el partido, la secretaría general al G8, muy probablemente a Dolores Padierna. Si el G8 acepta las migajas del pastel burocrático se vería arrastrado a la muerte por desprestigio (es una novedosa fórmula política) de los Chuchos y se hundiría en el mismo barco.
Queda la opción que se ha estado barajando durante las últimas semanas, nombrar un candidato independiente a la presidencia, pero con todo sentido común los propuestos, sean Lázaro Cárdenas, el propio Cuauhtémoc o Javier González han dejado claro de manera abierta o no tanto que no pueden aceptar encabezar un comité que les imponga una política, y que no se trata sólo de un cambio de dirigentes.
¿Qué sucederá? Es difícil aventurar un pronóstico con tantas opciones sobre la mesa. Lo que parece evidente es que si los Chuchos imponen su mayoría y consolidan la dirección del partido en la misma línea actual, con todo y la alianza con el PAN, sólo le queda a la disidencia un camino: declararse en rebeldía, desconocer a la dirección nacional, convocar a comités estatales y de base a sumarse a esta rebelión, comenzar a recorrer el país llevando el debate a esas bases. Y entonces quizá haya una oportunidad de reconstruir política y moralmente al partido.
No sería malo, después de todo, meterle el abrelatas a la lata de sardinas.
martes, 15 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Programa 61 de ReEvolucionando ConCiencias. Marzo 07 de 2011
20:19
Publicado por
Resistencia Civil Pacífica BCS
Etiquetas: RadioAMLO, ReEvolucionando ConCiencias
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